Palabra tal vez de origen español, muy usada en los años 50 y 60 en Venezuela, pero también muy de moda en aquella época en Cuba, Nicaragua, Panamá, Guatemala, Honduras y Puerto Rico.
Fue un termino que usado despectivamente significaba: militante de extrema izquierda, marxista, leninista, socialista o comunista, comprometido y aferrado con la revolución. Una palabra, una melcocha ideológica que se fraguaba en los inicios de la Democracia Venezolana.
No es casualidad. Las palabras no nacen por nacer y algunas hasta son premonitorias o tienen carácter de advertencia...en el caso de la palabra ñángara, el ñam como prefijo nos hace recordar la gran voracidad de esos pequeños peces amazónicos de afilados dientes llamados pirañas...que todo lo devoran y arrasan.
Se dice incluso que Ñangara es de origen Kariña o Pemon, poblaciones indígenas arraigadas al sureste de Venezuela al igual que en Brasil y Guyana. Se cree que el termino Ñangara procede del vocablo ñangarum que significa mierda, y era el modo que la izquierda moderada usaba en los años 60, para calificar a sus radicales o los movimientos también de ideología izquierdista que no les eran convenientes a sus intereses.
Otros izquierdosos mas románticos, convirtieron aquel vocablo extraño en un sinónimo de resistencia, combate y lucha, ya no era un insulto, el ñangara era un echao pa lante, un rebelde con causa política, era el peldaño mas alto en la escala evolutiva revolucionaria venezolana, parafraseando al Che Guevara...era el mismo pueblo alzao, dejando de ser pendejo como decía el Gran Ali Primera.
No solo era un termino de la izquierda ultrosa, para definir a sus ovejas descarriadas, también lo utilizaba la derecha política venezolana de los años 60 para definir a los que se oponían malcriadamente o por conflicto de intereses al Pacto de Punto Fijo y que fueron los primeros en hacerse en armas contra la recién creada coalición política.
En los años 80s, en Venezuela era muy usado este termino (Ñangara) por los agentes de la extinta DISIP, para identificar a las personas que se encargaban de armar alborotos o desestabilizar el orden público en las universidades y liceos.
Se dice incluso que Ñangara es de origen Kariña o Pemon, poblaciones indígenas arraigadas al sureste de Venezuela al igual que en Brasil y Guyana. Se cree que el termino Ñangara procede del vocablo ñangarum que significa mierda, y era el modo que la izquierda moderada usaba en los años 60, para calificar a sus radicales o los movimientos también de ideología izquierdista que no les eran convenientes a sus intereses.
Otros izquierdosos mas románticos, convirtieron aquel vocablo extraño en un sinónimo de resistencia, combate y lucha, ya no era un insulto, el ñangara era un echao pa lante, un rebelde con causa política, era el peldaño mas alto en la escala evolutiva revolucionaria venezolana, parafraseando al Che Guevara...era el mismo pueblo alzao, dejando de ser pendejo como decía el Gran Ali Primera.
No solo era un termino de la izquierda ultrosa, para definir a sus ovejas descarriadas, también lo utilizaba la derecha política venezolana de los años 60 para definir a los que se oponían malcriadamente o por conflicto de intereses al Pacto de Punto Fijo y que fueron los primeros en hacerse en armas contra la recién creada coalición política.
En los años 80s, en Venezuela era muy usado este termino (Ñangara) por los agentes de la extinta DISIP, para identificar a las personas que se encargaban de armar alborotos o desestabilizar el orden público en las universidades y liceos.
Quien no recuerda las guarimbas organizadas por los estudiantes cabeza caliente del Pedagógico de Caracas y la UCV, donde se involucraban algunos emblemáticos liceos del oeste de la capital...
¡Tristes recuerdos!